Obras de Música para tecla, arpa y vihuela to the viceroyalty of New Spain (1586)
Ruiz Jiménez,
Juan
Real Academia de Bellas Artes de Granada
0000-0001-8347-0988
Abstract
Seville booksellers played a decisive role in the circulation of books to the New World. In this article, we discuss the export of seven copies of Antonio de Cabezón's book Obras de música para tecla, arpa y vihuela, which were sent from Seville to the port of San Juan de Ulua (Veracruz), in the fleet of Captain General Francisco Novoa Feijó, in 1586. De Veracruz, they would be transported to Mexico City to be handed over to the booksellers Pedro Ochoa de Ondategui and Juan de Treviño.
Keywords
selling music scores , Antonio de Cabezón (composer, organist) , Diego de Montoya (bookseller) , Diego de Mejía (bookseller) , Juan de Bustinza (merchant)
Los libreros sevillanos jugaron un papel decisivo en la circulación de libros al Nuevo Mundo. En este evento traemos a colación la exportación de siete ejemplares del libro Obras de música para tecla, arpa y vihuela de Antonio de Cabezón que fueron enviados desde Sevilla al puerto de San Juan de Ulua (Veracruz), en la flota del capitán general Francisco Novoa Feijó, en 1586. De Veracruz serían trasportados a la ciudad de México para entregarlos a los libreros que los habían adquirido.
En estos envíos, el proceso habitual era que los interesados presentaban el listado de libros que querían fletar en la oficina correspondiente de la Casa de la Contratación de Sevilla, Desde esa oficina, se remitirían al tribunal de la Inquisición, con sede en el Castillo de San Jorge, para que, revisados, emitiera el informe correspondiente que, en caso afirmativo, como es el que nos ocupa, tuvo la siguiente redacción para los libros que iban a viajar en la nao Santa Marta: “Los señores inquisidores de Sevilla comenten el examen de estos libros al licenciado Pacheco y con su aprobación los dejarán pasar. Fecho en el castillo de Triana, a 7 de julio de 1586”. Se anota a continuación: “No son de los prohibidos por el Santo Oficio”. Con este visto bueno, los libros se despachaban al almojarifazgo de las Indias que establecía las tasas aduaneras para la exportación, el cual se encontraba en la Real Aduana, ubicada, a finales del siglo XVI, en las naves 13, 14 y 15 de las Atarazanas. En este caso se anotó: “Sin derechos. Fernando de Porras”. Pasados todos estos trámites, los libros se embarcaban perfectamente embalados en cajas, con una marca preasignada que aseguraba su identificación y transporte.
* Tres de los ejemplares, en folio, encuadernados en pergamino y tasados en 14 (476 maravedís) y 16 reales (544 maravedís) fueron remitidos por el librero Diego de Montoya, vecino de la calle Génova, a Pedro Ochoa de Ondategui, mercader y librero en México (en su defecto debían entregarse al doctor de la Fuente, médico y catedrático en México o a su hijo Marcelo de la Fuente). Iban fletados en la nave Santa Marta.
- Primera caja (Archivo General de Indias. Contratación, leg. 1082, nº. 6, fol. 147r): “1 Música de Cabezón, pergamino, a 14 [reales].
- Segunda caja (AGI. Contratación, leg. 1082, nº. 6, fol. 148r): “2 Músicas de Cabezón, folio, pergamino, a 16 reales”.
* Otros dos ejemplares fueron enviados por el librero sevillano Diego Mejía al librero Juan de Treviño, en la ciudad de México (AGI, Contratación, leg. 1083). Fueron cargados en la nao La Trinidad, en la caja nº. 6: "Dos músicas de Cabezón, pergamino".
* Los dos últimos se remitieron por el mercader Juan de Bustinza, vecino de la collación de Santa María la Blanca, al mismo librero Treviño en la ciudad de México (AGI, Contratación, leg. 1083, nº. 8, fol. 232r). Se embarcaron en el barco Nuestra Señora del Rosario: "Dos Cabezón de Música”.
El precio de tasación de la venta directa de 800 ejemplares por parte de Hernando de Cabezón al librero madrileño Blas de Torres fue de 10 reales (340 maravedís) por ejemplar. La diferencia de 4 y 6 reales con respecto al costo de los ejemplares enviados al Nuevo Mundo probablemente se debió a diversos motivos: el número de ejemplares, la encuadernación en pergamino, los intermediarios y el costo de trasporte. El precio final en México se vería incrementado por los libreros que los habían adquirido para obtener el correspondiente beneficio.
Se ha conservado un ejemplar de este impreso, falto de portada y las 12 primeras hojas, en el fondo antiguo de la Biblioteca histórica “José María Lafragua” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (véase recurso).