Actividad comercial y bullicio en las calles de Granada (c. 1600)
Ruiz Jiménez,
Juan
Real Academia de Bellas Artes de Granada
0000-0001-8347-0988
Resumen
El cronista Francisco Henríquez de Jorquera nos proporciona una colorida visión de los principales ejes comerciales y de mayor bullicio de la ciudad, en los que pregones, la circulación de carros y animales, el ajetreo ciudadano y otras actividades callejeras se sumarían para conformar un cotidiano y variopinto paisaje sonoro urbano.
Palabras clave
bullicio en la calle , fiesta del Corpus Christi , actividad comercial , tenderos , gentío
El cronista Francisco Henríquez de Jorquera señala que son cuatro las calles principales de Granada “que llaman las acostumbradas por ser las de su mayor concurso y comercio”. Todas ellas, como veremos, estaban conectadas con el itinerario de la procesión del Corpus Christi. La primera que cita es la calle de la Cárcel, la cual empezaba en el cruce donde estaba el Pilar del Toro y se prolongaba hasta la puerta de Bibalmazán. En ella se encontraban dos de las puertas de la catedral, la principal, “ de las cadenas”, y la de San Jerónimo, tres conventos, algunos palacios y la cárcel: “de que han resultado algunos escándalos cuando sacan algún delincuente para llevarlo a el suplicio”.
Otra bulliciosa calle era la de la Pescadería que describe como “ancha e vistosa” y donde estaban las “tiendas do venden pescado”, las cuales se engalanaban el día del Corpus Christi: “en cada tienda un altar con muchos bultos de santos, ramilleteros y luces”. En el extremo que desembocaba en la plaza de Bibarambla estaba la puerta de la Carnicería mayor, donde se colocaba uno de los cuatro grandes altares que el cabildo de la ciudad disponía en la festividad del Corpus Christi.
Uno de los ejes más importantes de la ciudad era la calle del Zacatín: “nombrada en toda España y en otras partes por su grande trato y comercio de diversas cosas”. Unía las dos plazas principales de Granada, Bibarrambla y Plaza Nueva. Había en ellas numerosas tiendas de lencería, platería, joyería, etc.: “es tanta la frecuencia de los caballeros y de sus mujeres, ansí naturales como forasteros que se tiene por razón de estado el pasearla dos y tres veces al día a lo cual llaman zacatinada”.
La última de esas cuatro calles era la de Hatabin, que ya en el siglo XVII era conocida como de los Hospitales, ya que en ella se encontraban el del Corpus Christi y el de la Caridad, uno enfrente del otro. Iba desde Plaza Nueva al Pilar del Toro, en la esquina con la calle de la Cárcel, donde se colocaba uno de los principales altares de la procesión del Corpus Christi. Se correspondía con el tramo final de la calle Elvira.
En esta descripción de calles importantes de la ciudad, Francisco Henríquez de Jorquera hace especial mención a otra importante calle del viario granadino de principios del siglo XVII: “la calle principal de los Mesones es de la más nombradas y de grandes concursos por estar en lo más poblado y más llano de la ciudad y por muchos forasteros, trajinantes y jarrieros que a sus muchas posadas acuden y por tener en su comedio la grande Alhóndiga del trigo, cebada y otras semillas…".
Estos eran algunos de los principales ejes comerciales y de mayor bullicio de la ciudad, pero no los únicos, ya que a ellos se les unían otras calles y plazas de la ciudad en las que pregones, la circulación de carros y animales, el ajetreo ciudadano y otras actividades callejeras se sumarían para conformar un cotidiano y variopinto paisaje sonoro urbano.