De Barcelona a Sevilla, con escala en Montserrat. Decimoséptima y última etapa del viaje de Jerusalén de Francisco Guerrero (1589)
Ruiz Jiménez,
Juan
Real Academia de Bellas Artes de Granada
0000-0001-8347-0988
Resumen
En la última etapa del viaje de regreso de Jerusalén, Francisco Guerrero y su discípulo Francisco Sánchez partieron de Barcelona al santuario de Montserrat, para cumplir con la promesa hecha en su cautiverio de Sérignan. Desde Monserrat, seguirían un itinerario que los llevaría por Valencia, Murcia y Granada hasta llegar a su destino en Sevilla.
Palabras clave
viaje , Francisco Guerrero. El viaje de Jerusalén , Itinerario del viaje a Jerusalén de Francisco Guerrero , cartografiando Francisco Guerrero , Francisco Guerrero (compositor, maestro de capilla) , Francisco Sánchez (músico) , Rodrigo de Castro Osorio (cardenal, arzobispo de Sevilla) , cabildo de la catedral
Desde Barcelona, antes de emprender el regreso a Sevilla, Francisco Guerrero y su discípulo Francisco Sánchez salieron por la puerta de San Antonio en dirección al santuario de Montserrat (Barcelona), para cumplir con la promesa que habían hecho cuando fueron capturados por los corsarios franceses y hechos prisioneros en Sérignan. En esta etapa final del viaje, vuelvo a usar el Reportorio [sic] de todos los caminos de España (Medina del Campo: Pedro de Castro, 1546), escrito por el Correo Mayor Pedro Juan Villuga, de origen valenciano, para trazar el itinerario que recorrieron.
El camino de Barcelona a Montserrat, como puede verse en el mapa del recurso asociado, iba por: “Espital [Hospitalet de Llobregat), Molín de Reche [Molins de Rei], Espareguera [Esparraguera], y Cobaló [Collbato]”. La vuelta la realizarían por el mismo sitio hasta llegar a Hospitalet de Llobregat, desde donde proseguirían su viaje.
Guerrero será más que lacónico a la hora de relatar el regreso a Sevilla, donde ingresaría por la puerta de Carmona, acceso natural para los viajeros que venían de la Andalucía Oriental, limitándose a decir:
“Salidos de Montserrat, venimos por nuestro camino derecho a Valencia, y Murcia, y Granada, a la deseada patria de Sevilla, yo y mi compañero Francisco Sánchez, con salud, donde hallé muestras de contentamiento de mi llegada, especialmente del ilustrísimo cardenal don Rodrigo de Castro y del cabildo de su sancta iglesia”.
No sabemos cuánto tiempo pudieron detenerse en cada uno de estos lugares citados, ya que Guerrero no nos dice en qué fecha llegó a Sevilla, pero en ellos muy probablemente visitara sus sedes catedralicias, donde su figura y su obra eran conocidas e interpretadas. Las actas capitulares de la catedral hispalense permiten conocer que el compositor ya esta desempeñando su cargo de racionero el 9 de agosto de 1589, cuando solicita que los seises vuelvan de nuevo a su cuidado, con el objetivo de cobrar la parte de su prebenda que derivaba de esta ocupación. El cabildo concederá a Guerrero “el aposento de las secretas”, en la catedral, el 22 de septiembre de ese año, para que viviera en él por el tiempo que fuera voluntad de la corporación.
El compositor concluye su libro dando cuenta de que en el trayecto realizado de ida y vuelta habían recorrido “tres mil leguas” (unos 12.500 kilómetros) y animando a otros a realizar esta peregrinación a Tierra Santa que si él, a su edad, había logrado completar, otros más jóvenes y vigorosos podrían afrontar con la recompensa de todo lo que el viaje les depararía:
“Es fácil andarlas [las leguas del camino], que si yo las anduve siendo de sesenta años, no sé porqué los mozos recios y que tienen posibilidad emperezan de hacer este viaje tan sancto y gustoso; que yo les certifico que cuando lo hayan andado, no truequen el contento de haberlo visto por todos los tesoros del mundo. FIN”.
Tras una atenta lectura de su Viaje de Jerusalén, no queda duda del impacto sensorial y emocional que este peregrinaje tuvo en Francisco Guerrero, el cual marcaría el resto de su vida, pero la cuestión que queda sin respuesta es ¿cómo influyó este periplo en su producción musical? Es posible que en su repertorio de villancicos y coloquios para el ciclo de Navidad se deslizara algún elemento sónico o referencia textual de sus vivencias, lo cual es imposible de comprobar, ya que no se ha conservado ningún ejemplo. En cuanto al repertorio en latín, publicado en Venecia, en 1597, no parece que puedan rastrearse novedades destacadas con respecto a su producción anterior, influenciadas por sus contactos y experiencias musicales en Italia.
Como hemos tratado en otros artículos, el Viage de Hierusalem, cuya edición prínceps salió de las prensas hispalenses que Juan de León tenía en la calle Siete Revueltas, en 1592, fue un éxito editorial sobresaliente, con ediciones en español y portugués que siguieron publicándose hasta bien entrado el siglo XIX.
Véase: https://www.historicalsoundscapes.com/evento/1500/sevilla.
En los recursos asociados a este artículo, completamos el texto de la edición prínceps y el audio libro, en formato vídeo, que les permitirá seguir y escuchar la narración de Francisco Guerrero en la voz de Pepe Rey, al que, al terminar este viaje, quiero, de nuevo, expresar mi agradecimiento por su inestimable colaboración.