Foundations and burials at the altar of La Asunción or the La Coronación de Nuestra Señora of the Cathedral of Córdoba
Ruiz Jiménez,
Juan
Real Academia de Bellas Artes de Granada
0000-0001-8347-0988
Abstract
This Altar of the Assumption was also known as the ‘Per Infante’ Altar, named after its presumed first founder, possibly Pedro de las Infantas. In the same space, during the second half of the 15th century, Francisco de Valenzuela, a canon and archdeacon of Córdoba, established a chaplaincy, at which point it came to be known as the Altar of the La Coronación de Nuestra Señora It disappeared as a result of the construction of the new choir in the 16th century, with Valenzuela’s chaplaincy being transferred to the Chapel of San Felipe y Santiago. In 1527, a new altar dedicated to La Asunción, situated behind the Altar of San Andrés, was refounded and endowed with a chaplaincy by Juan Pérez de Avellano.
Keywords
burial , chaplaincy of masses , Pedro de las Infantas , Leonor Fernández , Francisco de Valenzuela (canon,archdeacon of Córdoba) , Juan Pérez de Avellano
Este altar de la Asunción fue conocido también como el de “Per Infante”, debido a quien debió de ser su primer fundador, posiblemente Pedro de las Infantas. En el mismo espacio, en la segunda mitad del siglo XV, Francisco de Valenzuela, canónigo y arcediano de Córdoba, instituyó una capellanía, momento en que pasó a denominarse como altar de la Coronación de Nuestra Señora. Desapareció como consecuencia de las obras del nuevo coro en el siglo XVI, trasladándose los oficios de Valenzuela a la capilla de San Felipe y Santiago. En 1527, un nuevo altar bajo la advocación de la Asunción, ubicado a espaldas del altar de San Andrés, fue refundado y dotado con una capellanía por Juan Pérez de Avellano.
En el listado de capillas del Libro de Aniversarios y Fiestas (relación ca. 1454) de la catedral de Córdoba, entre la “capilla de San Pablo que es del maestre don Pedro Monis” [fol. 36v, Pedro Muñiz de Godoy = capilla de la Conversión de San Pablo] y la “capilla del Corpus Christi que dicen de los Ríos” [fol. 37v], se encuentra el “Altar de la Asunción de Nuestra Señora que se dice el de Per Infante” [fol. 37r]. El Libro de Memorias y Aniversarios (c. 1569) precisa algo más su ubicación al indicar que está “a las espaldas” de la capilla del Corpus Christi, por lo que debía apoyar, probablemente, sobre el muro lateral izquierdo de esa capilla. También se especifica que estaban enterrados en ella Per Infante y su mujer, Leonor Fernández. No he encontrado una identificación convincente para Per Infante. Se ha asimilado a Pedro de las Infantas, pero en el árbol genealógico de la familia Infantas no aparece ningún Pedro en la primera mitad del siglo XV. Sí encontramos a un Pedro de las Infantas en el testamento de Alfonso de Aguilar (= Alfonso Fernández de Córdoba † 29-1-1441), fechado en Córdoba el 26 de enero de 1441, el cual, por lo tanto, encajaría en la cronología del referido Per Infante. En este documento, según señala el Abad de Rute en su Historia de la Casa de Córdoba, Alfonso de Aguilar ruega a su hermano y sucesor en el mayorazgo, Pedro Fernández de Córdoba: que “suplique al Sr. Rey que cinco lanzas que tiene de su señoría haga merced de ellas… una a Pedro de las Infantas… por cargo de los servicios que los dichos le hicieron”. Hasta aquí la escasa información que tenemos sobre la primera etapa de este altar.
El citado Libro de Memorias y Aniversarios (c. 1569) especifica que los oficios del canónigo y arcediano de Córdoba Francisco de Valenzuela († 1495) se hacían “al altar de Per Infante”. José Vázquez Venegas, c. 1754, nos aporta una mayor información al respecto. En este mismo lugar, al que se refiere con una advocación muy próxima a la anterior –altar de la Coronación de Nuestra Señora–, se había hecho una segunda fundación, también de vida efímera:
“Este altar lo dotó y fundó D. Francisco de Valenzuela, arcediano de Córdoba, y en él instituyó una capellanía que hoy se sirve en la capilla de San Felipe y Santiago que llaman de la Cepa, por haberse trasladado a dicha capilla, a causa de que dicho altar estaba en la obra nueva de la Santa Iglesia, y se incorporó en ella; y por haber dejado dicho arcediano por patronos de su capellanía a los señores de la Casa de Córdoba se trasladó su servicio y obligación a la expresada capilla que es propia de los dichos señores Córdoba, como todo puntualmente consta de la visita que se hizo a esta capilla y capellanía por el señor obispo D. Francisco Pacheco y su visitador general a los 12 de abril de 1589 y lo mismo de igual visita que se había hecho en 1 de julio de 1579”.
En el plano de 1741, a espaldas del altar de San Andrés y enfrente de la capilla de la Conversión de San Pablo, encontramos otro altar de la Asunción, probablemente una nueva refundación. Luis María Ramírez y de las Casas-Deza, en su Descripción de la Iglesia Catedral de Córdoba (p. 124), nos dice que en él se veía, todavía en 1866, un antiguo lienzo que “representa a la Santísima Virgen en este misterio [Asunción de Nuestra Señora], y por debajo se lee la siguiente inscripción: Este altar y capilla es de Juan Pérez de Avellano para servicio de la capellanía que fundó en esta iglesia. Acabose este año de 1527”. Manuel Nieto Cumplido señala que la transcripción de la fecha debe ser errónea, ya que la vacante de la ración de Juan Pérez de Avellano se adjudicó el 10 de julio de 1561; aunque, según Antonio J. Díaz Rodríguez, el que falleció el verano de 1561 fue Bartolomé Ruiz de Avellano, que era racionero de la catedral cordobesa desde mayo de 1519. En el plano de 1767, con el n.º 68, aparece en la leyenda como altar “de la Encarnación Vieja”.
Este trabajo se ha realizado dentro del Proyecto de Investigación CateCArq. La arquitectura y los usos y costumbres de las catedrales de la provincia eclesiástica de Toledo hasta el concilio de Trento, liderado por Eduardo Carrero Santamaría [PID2023-149168NB-I00].