Llamada a la oración del almuédano y salmodia coránica en la mezquita aljama de Granada
Ruiz Jiménez,
Juan
Real Academia de Bellas Artes de Granada
0000-0001-8347-0988
Resumen
La llamada a la oración del almuédano (almuecín o muecín),
repetida cinco veces al día, y la salmodía coránica en la mezquita aljama de Granada fueron elementos esenciales del
paisaje sonoro de la Granada musulmana.
Palabras clave
llamada a la oración del almuédano , salmodia coránica , sonido del agua , almuédano (almuecín, muecín) , Hieronymus Münzer (humanista) , agua
La mezquita mayor de la ciudad comenzó su construcción entre 1016 y 1038 con Zawi, el primer emir de Granada, fundador de la dinastía zirí. En 1055 Muhammad b. Tawba construyó el mimbar, por lo que probablemente es en este momento cuando adquiere el rango de mezquita del viernes. Según Leopoldo Torres Balbás, la mezquita aljama de Granada tenía una planta rectangular, de 30 metros por 45 metros, y una división espacial en 11 naves, de las que la central y las de los extremos eran de mayor tamaño. Las naves estaban separadas por 130 arcos. El alminar de la mezquita aljama de Granada, conocido como “la torre turpiana”, sirvió durante unos años de campanario de la catedral y fue demolido en 1588 al estorbar en el desarrollo de las obras del nuevo edificio catedralicio. Se remataba por una veleta en forma de gallo y no por el tradicional yamur.
La llamada a la oración del almuédano (almuecín o muecín) se repite cinco veces al día y sería uno de los elementos esenciales del paisaje sonoro de la ciudad musulmana. El aljibe de la mezquita aljama se encuentra en la placeta de la Capilla Real. Tiene varias naves y se extiende por debajo de la Lonja. Estos aljibes próximos a las mezquitas granadinas proporcionaban agua para el consumo y para las abluciones rituales. Los turnos de riego seguían el ritmo de las oraciones que los almuédanos anunciaban desde los alminares.
El viajero alemán Hieronymus Münzer visitó esa mezquita en 1494 y fue testigo de su actividad religiosa: "Aquel mismo día, que como viernes era el de la fiesta de los moros, fuimos a la mezquita mayor. Varios almuédanos pregonaban la oración desde la torre y acudió tal concurso de fieles que, después de llenarse el templo, aún quedo fuera mucha gente; calculo que habría allí no menos de tres mil personas. Mis compañeros y yo presenciamos desde una puerta todas las ceremonias. El gran sacerdote, sentado en alto sitial, predicó por tiempo de una media hora; luego, a una indicación suya y de otros sacerdotes que le asistían, los fieles inclinaban su cabeza y oraban; a otra nueva indicación, postrábanse en tierra, la besaban y tendíanse en el suelo como hacen nuestros monjes en sus capítulos; levantábanse a otra señal, y con suma devoción y con los pies desnudos, rezaban una plegaria; y así, por tres veces echándose en tierra e incorporándose, pusiéronse al fin en pie, dijeron la última oración y cada cual se marchó a sus faenas... Aquel día, por ser festivo, según he dicho, todas las demás mezquitas de Granada estuvieron tan llenas de gente como aquella, pues allí, como en las otras poblaciones musulmanas, vienen a ser lo que son entre nosotros los templos parroquiales".
Encontramos referencias a la salmodia coránica en las dos fuentes principales del Islam, El Corán y el Hadiz (conjunto de relatos, narraciones, dichos, sermones, etc., que reúnen las enseñanzas del profeta Mahoma). Entre esas menciones podemos destacar: “Y recita el Corán con meditación y entonación” (Corán, 73:4); “Adornad el Corán con vuestras voces. Pues la voz hermosa incrementa la belleza del Corán” (Hadiz), “Yo tengo una linda voz para recitar el Corán. Por eso, Abdulhah ibn Masud suele mandarme a buscar para que lo recite ante él, y cuando concluyo, me pide que recite más diciéndome: ‘¡Por favor, continua recitando! Porque he oído decir al Mensajero de Dios: ‘La voz hermosa es el adorno del Corán’” (Hadiz), “Para cada cosa hay un adorno, y el adorno del Corán es la voz hermosa” (Hadiz).