De Damasco a Trípoli, decimotercera etapa del viaje de Jerusalén de Francisco Guerrero (1588)

Ruiz Jiménez, Juan
Real Academia de Bellas Artes de Granada
0000-0001-8347-0988

Resumen

De Damasco a Trípoli, decimotercera etapa del viaje de Jerusalén de Francisco Guerrero (1588).

Palabras clave

viaje , Francisco Guerrero. El viaje de Jerusalén , Itinerario del viaje a Jerusalén de Francisco Guerrero , cartografiando Francisco Guerrero , Francisco Guerrero (compositor, maestro de capilla) , frailes franciscanos


Francisco Guerrero y su discípulo Francisco Sánchez salieron de Damasco, en dirección Trípoli (Líbano), acompañados de seis peregrinos y cuatro frailes más, a principios de noviembre. Previamente, se había tratado de cuál sería la ruta que les conduciría a su destino de manera más directa. Les habían aconsejado ir por el monte Líbano, pero un “gentil hombre veneciano” que había seguido este camino para llegar a Damasco les aconsejó que no lo hicieran: “porque había mucho alárabes ladrones y estaba el monte muy nevado”. El itinerario que finalmente tomaron fue significativamente más largo, “cuarenta y cinco leguas” (unos 250 kilómetros), pero al parecer más seguro. Se dirigieron durante “veinticinco leguas” (unos 140 kilómetros) por el interior de Siria y Líbano, en dirección sureste, hasta llegar a la costa, probablemente a la altura de Tiro, ya que Guerrero dice que pasaron por esa ciudad, así como por Sidón y Baruth (Beirut), siguiendo el litoral libanés hacia el norte. La ruta a pie que propone google map entre Damaso y Tiro es de 147 kilómetros, por lo que creo que mi hipótesis es acertada.

El compositor se detiene en la descripción de este tramo costero de su itinerario, señalando las huertas, viñas, animales y accidentes geográficos que más le llamaron la atención, entre ellos el imponente monte Líbano cuyas cumbres vieron nevadas desde Trípoli. Hace especial mención al vino de estas tierras que califica de “muy bueno”. Solo se detiene en la descripción del paso por el río Nahr al-Kalb o Lycos, conocido, en su traducción, como del Perro, y que el compositor cita como “del Can”:

“Pasando por esta ribera del mar, fuimos por un estrecho camino hecho en las peñas, llegamos a un río y pasámosle por una hermosa puente del tiempo de los romanos. Allí están dos losas con un gran letrero en latín y en arábigo, donde nombran a Marco Antonio y Marco Aurelio, emperadores. Llámase el río del Can, por cierta fabula de los gentiles, que dice que este can o perro que era de piedra hablaba a los desta tierra cuando había de haber guerra o alguna novedad y después lo echaron en este río”.

Como siempre que se muestra escéptico ante las historias que le cuentan, apostilla: “yo lo vendo al precio que lo compré, crea cada uno lo que quiere”.

Este punto es famoso por las más de veinte inscripciones y relieves tallados en las rocas calizas alrededor del estuario del río Nahr al-Kalb, a unos 30 kilómetros al norte de Beirut, conocidas como las estelas de Nahr al-Kalb. La inscripción a la que hace referencia Guerrero puede ser la que se atribuye a la Letio III Gallica, del emperador romano Caracalla, de ascendencia púnica y siria, cuyo nombre completo era Marcus Aurelius Septimius Bassianus Antoninus. Incluye las palabras “Lyco flumen”, lo que permitió a Edward Robinson llegar a la conclusión de que el río Nahr al-Kalb era el antigo río Lycus / Lykos (lobo).

La lluvia impidió la salida de Trípoli de la nave que Guerrero y sus compañeros ya creían que habían perdido, la cual iba directa a Venecia, por lo que era, para ellos, la opción más conveniente. En Trípoli, se quedaron en una casa/convento que el Custodio de Jerusalén tenía en esta ciudad, regida por tres franciscanos, los cuales desempeñaban la labor pastoral entre la comunidad de mercaderes europeos que transitaban por ella, así como a la comunidad cristiana maronita de la región. En la ciudad había “moros”, “judíos” y “turcos, que son los señores”. Guerrero nos proporciona una descripción de la situación geográfica de la ciudad, de la fertilidad de sus tierras, en las que había: “fresquísimas aguas y huertas, y naranjos, y limones, y palmas”. También da cuenta de su importante actividad comercial, como “escala de medio mundo, así del Poniente como del Levante, hasta la India Oriental”.

En la nave con destino a Venecia se embarcó un grupo de siete peregrinos, entre los que se encontraban el compositor y su discípulo, a los que salieron a despedir el guardián franciscano y otro de sus compañero. Con ellos se embarcaron “ocho o nueve mercaderes italianos que venían de la India”, los cuales les contaron las aventuras de su extraordinario viaje.

Recursos

Tripoli citta di Barbaria

Enlace externo

Estelas de Nahr al-Kalb. Louis-François Cassas (1799)

El viaje de Jesusalén. Francisco Guerrero (Sevilla, 1592), fols. 83v-87r

El viaje de Jerusalén. Francisco Guerrero. De Damasco a Trípoli, decimotercera etapa (1588)

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